de odios y pasta.

dos días para acabar el año. pensé que sería más fácil. pero se me olvido que todavía tengo que hablar contigo.

-hoy, voto por abolir el ritual de tener que desear feliz año-

los hechos:

charla [des]motivacional  + ¿cuales son tus planes? a.k.a “voy a hacer con ella lo que no quise hace contigo” [FYI: I suggested that plan a year ago!] =

rabia.lo sé. respiro profundo y en el fondo  se que éste berrinche no me corresponde. soy demasiado CHINGONA como para jugar a la ex-resentida.

[diez minutos después: un par de amigos me abren conversaciones  en facebook interrumpiendo la redacción de éste post]

moving on. me voy a hacer gnocchi.

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de volver a empezar.

Mi abuela deshizo y rehizo un mismo suéter/jersey de estambre varias veces durante varios años, siempre con el mismo estambre. Nadie sabe por qué. Suponemos que se equivocaba, o no acababa de gustarle lo que había hecho.  Cuando lo deshacía tenía que pasar por todo el trabajo que ya había hecho, repasar con la mano el estambre y ver como esa manga se iba al lugar que habita lo ausente. Hace menos de un mes lo logró terminar.

Yo hice cuentas. Cuatro años desde mi último blog, que en realidad era una primitiva versión del wall/muro de facebook. A través de  él mantenía informados a mis amigos de los pormenores de mi vida al otro lado del mar. Hace tres años deje de postear cosas. Mis amigas me dejaron de leer, o yo deje de encontrar mi vida lo suficientemente interesante como para seguir compartiéndola. Bendita sean las redes sociales que nos evitan pensar que la lejanía hace que nos nuestros amigos nos encuentren menos interesantes.

Ahora que tengo facebook lo utilizó para postear cosas que me gustan a mí. A unos cuantos también les interesa. O por lo menos les hace gracia [thank you like button!]. Pero he pensado que tal vez a algunos de mis amigos les resulte igual de molesto recibir mis links con webcomics de dinosaurios como a mí  sus galletas de la fortuna y frases de Paulo Coelho. I want to share it, but not with everybody.

Y como me rehuso a hacer una purga en mis amigos de facebook, a partir de la teoría de que es el catálogo de personajes más accesible que tengo; abrí éste blog.  BLOG, no microblog, que para eso ya me abrí un twitter [hoy mismo cabe resaltar]. Creo que también hay cosas que tengo que empezar a decir, outloud. El timbre de la consciencia empieza a ser molesto, y cuando hablo no lo escucho. I’m opening up big time.

A la salud de Doogie Howser, M.D. Por culpa suya decidí escribir en floppies de 3.5 pulgadas que ahora no puedo leer. De lo contrario mi opening post habría tenido más gracia [que grande sería ver cual fue mi primer post a los 11 años].  Neil Patrick Harris ahora representa a un millonario ávido de mujeres y espera un hijo con su novio David Burtka. It’s been a while.

Creo que como mi abuela, estoy deshaciendo, todavía no sé que es lo que no me gusto. Me vuelvo para empezar, a ver si ésta vez termino.


CRONICA IDFA 2009: primera aparición

 

Es interesante ver como desde un primer debut ya existen intenciones claras de ser un producto de alta explotación comercial como UN. Me de Matthew Groff o Climbing Spielberg de Senne Dehandschutter, Raf Roosens, Cecilia Verheyden, que apelan a formas similares a las de Michael Moore u otros documentales como Super Size Me, donde se interpela directamente la situación o elemento que se critica, buscando complicidad con la audiencia a través de la comedia.

Otros por otro lado, como Spitting Ink de Ralph de Haan y Lars Siemens,  que buscan a través de lo visual transmitir la fuerza de la escena underground y la subcultura de la poesía en Estados Unidos.

Como es de esperarse un buen tema también hace un buen debut, como Sins of My Father de Nicolas Entel, donde se habla de Pablo Escobar, el mayor capo del droga en Colombia durante de los ochentas, visto desde los ojos de su hijo. Otro documental en ésta línea es Colony (ganadora de la categoría), donde el factor alarmista de la posibilidad de quedarse sin abejas nos revela el rol que juegan en la industria de la agricultura, pero que concluye sin dar más respuesta, camino, solución o reflexión acerca de ella.

Mat Whitecross presenta una película individualmente (ha trabajado con Winterbottom en Road to Guantanamo y en The Shock Doctrine), Moving to Mars: A million miles from Burma, donde plantea los cambios que pueden vivir una familia de refugiados de la etnia Karen, cuando emigran a Inglaterra resultado de un asilo político. Sin embargo, fuera de los personajes que logran trasladar todos los problemas que supone el cambio, el discurso del director queda disuelto, y la historia se acerca más a un largo proceso de seguimiento tipo reality show donde un individuo se adentra en un mundo desconocido.

Me quedo con SPITTING INK

 


CRÓNICA IDFA 2009: selección oficial cortometraje

Una categoría que costaba seguir (de diecisiete Films solo vi cuatro), pero que al final, tuvo algunas piezas muy interesantes y otras que no entendía por que estaban en selección oficial. Me gustaría destacar el último corto de Jay Rossenblatt, The Darkness of Day, un corto hecho a base de imágenes de archivo rescatadas de películas educacionales que Institutos alrededor de Estados Unidos desecharon cuando llego el video a las aulas. El tema central es el suicidio, ilustrado a base de imágenes sugerentes pero no explicitas, y acompañado con un off que reflexiona sobre los motivos que pueden llevar al suicidio, casos concretos, y textos de Jeff Greenwald, los cuales proponen un reflexión histórica, genética, colectiva e inevitablemente personal (Rossenblatt habla sobre el suicidio de un familiar cercano) sobre los elementos que pueden llevar o sumarse a tomar dicha decisión. The Shutdown de Adam Stafford también usa narración y texto de Allan Bisset para acompañar imágenes perfectamente fotografiadas de un paisaje industrial que transmite tanto la sensación de pueblo fantasma, como también un recuerdo de los efectos que ha tenido en la salud de los que han trabajado en ésta industria.

En contraposición, Mieko de Giannis Missouridis, sigue el trayecto de una mujer asiática a un cementerio donde se nos develará que hace ahí, a quien le llora y porque está en Grecia. Esta película me resulto una gran sorpresa dentro de la selección, ya que la propuesta me resulta muy pobre, jugando a la falta de información sobre la protagonista pretende causar un giro al final de documental que personalmente no me resulta tan potente y que se transmite a través de intertítulos al final del documental. Lo mismo me pasa con Mum de Adelheid Roosen que intenta entender el nuevo mundo que surge en la cabeza de su madre, que padece de Alzheimer, a partir de ponerse, tanto ella como otros miembros de la familia, en una situación similar, usando pañales, compartiendo la cama, la bañera. Desgraciadamente, a pesar de la buena intención y propuesta del corto, el mensaje no se logra transmitir, queda como algo íntimo de la familia y aquel proceso por el cual pasaron no se comparte con la audiencia.

Me hubiese gustado seguir más esta categoría ya que me deja un sabor agridulce, entre cortos que encuentro absolutamente geniales y propuestas que encuentro incompletas.

La ganadora de la competencia, Six Weeks de Marcin Janos Krawczyk, propone una visión desde el punto de los bebés durante esas seis semanas que da el gobierno polaco para decidir si se deja al infante en adopción, desgraciadamente, no pude ver este film.

Me quedo con THE DARKNESS OF DAY

 


CRONICA IDFA 2009: selección oficial mediometraje

Películas con una duración menor a los 60 minutos, algunas de las cuales causaron mayor sensación que algunos largometrajes, dos de ellas en concreto Google Baby de Zippi Brand Frank y The Inventions of Dr. Nakamats de Kaspar Astrup Schröder.  Google Baby nos cuenta como la globalización permite que el óvulo de una donante americana se fertilice con un esperma en Israel, y que sea enviado a la India para que una mujer lo geste durante nueve meses, un proceso “low cost” a comparación del mismo proceso en Estados Unidos. Este proceso nos permite conocer las historias de cada uno de los implicados, que los lleva a involucrarse en la creación de un bebé y que ganan con ello.  Por otro lado, The Inventions of Dr. Nakamats nos habla de un hombre que tiene más de 3000 patentes en su haber, un inventor japonés que pretende vivir hasta los 141, y que con 81 años sigue siendo un hombre activo y curioso. En general, la excentricidad de algunos de los temas, como The Accidental Terrorist de Nagieb Khaja y Miki Mistrati que habla sobre como se puede tener un background similar a una persona encarcelada por terrorismo, o The Matilda Candidate (Curtis Levy) que cuestiona la frágil identidad nacional australiana a partir de una canción popular, permiten a partir de anécdotas sencillas una reflexión que se puede extrapolar a conceptos más amplios.

Existe también una vertiente más observacional, con películas como The City of Dead, de Sergio Tréfaut que nos transporta a una ciudad-cementerio, donde viven miles de personas en el Cairo. Con un estilo similar The Poot, de Alham Asadi, nos muestra el proceso de manufactura artesanal de alfombras en Irán, un tradición ancestral que solo se mantiene en algunos lugares.

Sin duda la gran pieza, y ganadora de la competencia es Iron Crows de Bong-Nam Park, donde los obreros del parque de demolición de barcos más grande del mundo arriesgan su vida por un sueldo de dos euros diarios, la atmósfera que logra crear y el seguimiento de los personajes deja una devastadora sensación en el cuerpo.

Me quedo con GOOGLE BABY (pero en duda por que no pude ver Iron Crows)

 


CRÓNICA IDFA 2009: selección oficial largometraje

Son obras de todo el mundo, con temas que varían desde la exploración de los sueños, pasando por la propia familia, por la identidad a la que apelamos, por la tierra y su destrucción, por los viajes fantásticos, las atrocidades cometidas y la política. Me resulta curioso como se establecen puntos en común  entre las películas,  el más evidente entre The Most Dangerous Man in America de Judith Ehrlich y Rick Goldsmith (Premio Especial del Jurado) y War Games and the Man who Stopped Them de Dariusz Jablonski; una es americana, la otra polaca, pero ambas hablan de lo crucial y decisiva que fue la decisión de un hombre (Daniel Ellsberg y Ryszard Kuklinski respectivamente), desconocido para la gran mayoría de nosotros, en la historia de la humanidad (Garbo: El espía de Edmon Roch, en otro programa de competición también tratará un tema similar). Otros vínculos son más temáticos, como Earth Keepers de Sylvie Van Brabant con Dreamland de Thorfinnur Gudnason y Andri S. Magnason, donde ya no se cuestiona la crisis ambiental y social en la que estamos envueltos, si no donde se expone que el verdadero cambio tiene que surgir desde una nueva forma de pensarnos como comunidad global y cuales son nuestras verdaderas necesidades. Por otro lado, surgen nuevas lecturas sobre conflictos que parecen no agotarse en las posibilidades de análisis, el conflicto Israel-Palestina, estudiado a su vez por Eyal Sivan con Jaffa, The Orange’s Clockwork y por Noe Ben Hagai con Blood Relation. Ambos dejan a un lado la situación política-económica actual y buscan en los orígenes de las historias compartidas, Sivan usando la naranja como excusa y Ben Hagai buscando reencontrar a su familia israelí con sus parientes palestinos.  Sivan me lleva a pensar en otra película, Farewell de Ditteke Mensink, ya que ambas mantienen el material de archivo como elemento de reflexión y construcción narrativa. Sivan incluso participa en un masterclass (se puede ver en http://www.idfa.nl) donde expone una visión distinta sobre la idea de “archivo”, no como bodega o espacio de almacenamiento, si no redescubriendo su origen etimológico como “principio”.  Por último, y tal vez por que no parecen tener ningún elemento relacionable entre sí, mis favoritas de ésta selección son: Freetime Machos de Mika Ronakinen, donde se explora la verdadera masculinidad del hombre escandinavo, con toques de humor y una realización impecable entramos en la vida de éstos hombres,  que únicamente son machos en su tiempo libre. Otra de mis favoritas es  The Edge of Dreaming de Amy Hardie, una exploración de los sueños y de lo que nos intentan decir. Hardie hace un verdadero viaje y explora los límites de sus miedos, mientras los ilustra con maravillosas imágenes de un gran gusto estético y al mismo tiempo de una cotidianeidad muy cercana. Por último, y tal vez la mayor joya del festival, Last Train Home de Lixin Fan (Ganadora de la categoría), donde la majestuosidad del 35 mm vuelve a la pantalla documental y expone la historia de una familia que pertenece a ese grupo de 130 millones de chinos que vuelven de las fábricas y las ciudades industriales con motivo del Año Nuevo a sus casas en otras provincias; las imágenes de muchedumbre, de desesperación, de la dificultad de movimiento de tal cantidad de gente, se vuelve visibles a partir de una sola familia, que ve en ese tren el objetivo de todo un año, y lo fácil que es perderlo. Mi personal decepción, más por nacionalidad que por otra cosa es 9 Meses, 9 Días de Ozcar Ramírez González, producción mexicana que se queda muy corta  en cuanto a propuesta visual y que no acaba de cerrar un mensaje; tres pescadores mexicanos que son rescatados después de 9 meses y 9 días de  estar a la deriva en las Islas Marshall en el Océano Pacífico, una anécdota que se acaba al minuto 10. Me quedo con LAST TRAIN HOME.


Crónica IDFA 2009: prólogo

Primero como cinéfila y luego como estudiante de cine, los festivales (a mi alcance) siempre se apuntan como eventos obligados en mi agenda. El ritual es siempre el mismo; buscar el programa, escoger las pelis, lo que no conozca buscarlo en Google, hacer un horario, ver si tengo que cambiar alguna cita o saltarme alguna clase, sumar el importe total de las pelis, eliminar las que menos me apetezcan, por que normalmente no me alcanza para ir a todas las que me gustaría. Una vez en el festival, cojo cualquier papel, propaganda, postal, etc., que llame mi atención, habiendo visto o no la peli; tengo la certeza de que en un futuro no muy lejano revisaré el programa y descubriré alguna joya perdida de algún director que se ha vuelto famoso. Los festivales son dentro de mi religión audiovisual, los espacios de congregación en donde se nos revela una vez más las maravillas de nuestra fe.

Ahora todo ha cambiado.

Hace tiempo ya que tenía previsto asistir a un festival grande; a San Sebastián, a Cannes o al IDFA. No tenía ningún objetivo concreto si no el de vivir la experiencia festival en todo su esplendor. Éste semestre era apretado de tiempo, pero tenía el dinero y las ganas ¿Por qué no? Enrollé a un amigo, aplicamos  para una acreditación especial (más barata, está claro) y nos la concedieron. Estuvimos diez días en Ámsterdam, todo el festival. El próximo año lo volveré a hacer, si no voy al IDFA iré a otro festival, pero de ahora en adelante por lo menos un festival al año, el ritual de peregrinación es importante.

La siguiente crónica  viene desde mi humilde y primeriza experiencia como ente festivalero, no voy a compararlo con ediciones anteriores o con otros festivales por que sería absurdo. Simplemente, me dedicaré a dar cuenta de lo que el IDFA propuso este año como menú, y cuales son las conclusiones que saco de ésa selección.