PAPER: La estética del güiri

 

Un guiri no es un turista. Un turista, según la Organización Mundial del Turismo, se define como:

” un individuo que viaja y se queda en un lugar fuera de su ambiente usual, por no más de un año consecutivo, por ocio y otros propósitos que no estén relacionados con el ejercicio de una actividad remunerada en el lugar visitado”.

Turista es el término políticamente correcto para el guiri. Cuando hablamos de guiri lo hacemos despectivamente, nos referimos  al extraño, al extranjero, al desconocido. Es alguien que irrumpe,dispone, prejuicia y exige algo del lugar que visita. Un guiri solo es un guiri, cuando se le mira desde adentro, desde el lugar visitado, desde la mirada del local que se ve y se siente invadido.

Fuera de ese espacio, en su tierra natal, la figura de guiri queda disuelta. Por lo tanto todos hemos sido, en algún momento, guiris. ¿Qué justifica nuestra estancia en esos países? ¿Cuál es el propósito u objetivo de nuestra visita? Los objetivos del viaje, aún siendo variados y de buena voluntad, no nos exentan de nuestra calidad de guiris.

El cine siempre ha viajado, en varios sentidos, tanto temporal, como espacial y hasta psíquicamente. Siempre ha tenido esa voluntad de mostrar, de retratar, de hacer más próximo por medio de las imágenes, eso que consideramos inalcanzable, inabarcable, imposible.

En un principio con formas de exhibición como los Hale’s Tours a bordo de un ferrocarril, o los Landscapes Lumière, se reemplazaba la experiencia del viaje. Primero en forma de vistas o de documental, después trasladado a la ficción en forma de historia de aventuras. Luego, ficcionando el espacio, integrándolo a la narración, como elemento indispensable.

El reemplazo de la experiencia es un fenómeno extraño, que se cumple aún con aquellos que efectúan la experiencia. Por ejemplo, como lo explica Susan Sontag, con la fotografía de un viaje.

Estas fotos certifican la experiencia turística, son la evidencia irrecusable de que se hizo la excursión, de que se gozó del viaje. Pero al mismo tiempo también la rechazan, limitan la experiencia a la búsqueda de lo fotogénico, al convertir la experiencia en una imagen, un souvenir.

Por lo tanto, si el cine viaje, y viaja espacialmente, también puede adoptar la figura de guiri. Tanto la película, como el autor o productor, el guionista o el mismo espectador pueden convertirse en guiris. Y al sustituir la experiencia real, por la imagen, y aún más una imagen fotogénica,  pueden correr el riesgo de convertir ese producto fílmico en un souvenir.

(el resto del paper aquí abajo)

estetica_del_guiri



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