TU BOCA: on playlist

Es el nombre de una canción de Cristina Rosenvinge, no es su mejor canción, pero me ha salvado de las Vanesas Carlton o Saras Bareilles, que podrían acompañar mi alto mi alto grado de ñoñez y cursilería actual.
Me ha salvado, por que inevitablemente iba a escuchar alguna canción para acompañar el feeling actual.
No voy a negarlo, todos tenemos esa playlist.

Estas playlist incluyen por lo menos, UNA de las siguientes canciones:
1. A todo Pulmón – En su primera borrachera juntos
(No tiene por que ser la canción de Nicho Hinojosa)
2. Durante el Polvo – featuring Tu último amante.
3. La que sonaba con el primer te quiero – Antología de frases románticas.
4. La descripción exacta de cómo su relación se fue – Al carajo.
5. No quiero saber nada más de ti – Vete al infierno.
6. Mi cama esta vacía y fría – Te extraño
7. No hago más que llorar por ti – Cabron/a
(la media de mexicanos, a estas alturas empiezan a poner canciones rancheras)
8. Por que te deje ir – Soy un desgraciado/a
9. Canción que no tiene nada que ver ni con el o ella, con su historia, contigo, o con lo que sientes pero que expresa tanto dolor que es necesario incluirla en la lista.
10. Venganza 1
11. Venganza 2
12. Canción de la adolescencia (vengativa o simplemente cursi)

Aquí se tiene que hacer una pausa y aclarar la metodología elegida para hacer la playlists, lo que nos remonta a la historia de las playlists. Antes que Spotify, Last.fm, o Itunes, antes que Internet, existía la radio, donde originalmente había un programador, un “Genious” pero humano.
Pero llega un punto, después de escuchar la radio, a la misma hora durante varios días que sabes que canción vendrá a continuación. Las memorizas y algunas veces, también memorizas los estados de ánimo. A veces solo escuchaba la radio a esa hora por que ya sabía lo que iba a recibir de feedback.
La idea de la lista de reproducción la tengo bien arraigada. Sabía a que hora y en que estación podía pasar la canción-puñal que me podía hacer llorar, y aunque algunas veces la relación entre mi estado emocional y la playlist de turno no pegaban nada, la mayoría de las veces eran coincidentes.


KURCZAK DE POLLO noches nocturnas en Póznan, Polonia

Es curioso que de todas las palabras posibles, solo me acuerde de una y su plural: kurczak y kurczaki (si se escribe así…).
Fué en el desayuno de Pascua del año pasado, gracias mi obsesión por nombrar a los pequeños suaves y peludos animales que decoraban la mesa, conocí y memorice estas palabras: pollo y su plural, pollos.

Ahora estoy en Polonia por primera vez, y al llegar a la estación de tren de Poznan (Poznan Glowny), la única palabra que reconocí y que pude entender, no me servía de nada, principalmente por que ahora intento ser vegetariana (de momento weekday vegetarian).

El desayuno de Pascua del año pasado lo celebre (por primera vez ever) con unas amigas polacas (cuando digo por primera vez ever me refiero a celebrar la Pascua con un desayuno, no a la compañía aunque también era algo excepcional). Ese día tuve mi primera y única clase intensiva de polaco que no dio mucho fruto, principalmente por que no veía el día que pisaría tierra polska.

-¡KURZKAK!-, grité cuando ví la palabra en una parada de comida patrocinada por Coca-Cola. El valenciano que me acompañaba, Fran, con quien había decidido subirme al bus 59 (desde el Aeropuerto de Poznan) sin saber exactamente donde íbamos, se reía de mí.

Ahora, a las 01:30 del día siguiente, el valenciano ya no está. Tomó un bus dirección Lodz (que se pronuncia Woch) a las 2200 hrs. de ayer.

Yo me encuentro buscando en la cajita de cartón donde venía el pollo y las patatas que compre un rastro de mi palabra polaca favorita, pero entonces recuerdo que en el KENTUCHY FRIED CHICKEN las cajas vienen en inglés, el Coronel Sanders me sonríe.

Mi compra de la caja de cartón que incluía una pieza de pollo, unas patatas fritas pequeñas y una servilleta, no estaba dentro de mis planes. Como tampoco el sentarme en ésta mesa al estilo americano, con sus neones rojos iluminando mi cara y con el encantador paisaje de vagones de trenes averiados a través de la ventana. Necesitaba un tenedor.

Necesitaba un tenedor para comer la ensalada que compré en un supermercado 24 hrs. del centro de Poznan. La señorita del supermercado no tenía, y a la 01:00 de la mañana es difícil encontrar un lugar donde te proporcionen un tenedor. Así que acabe en el KFC, donde no me lo quisieron regalar y tuve que comprar lo más barato que vi.
La ensalada no era cosa del otro mundo, pero tenía la misma presentación que aquella que había comido hace un año en casa de mis amigas polacas durante el desayuno de Pascua, y en mi profunda nostalgia y en la necesidad de conectar con éste país de forma más íntima a mis recuerdos (cabe decir que también tenía hambre), no me pude resistir. Era lo único que no tenía carne.

Sobre la pieza de pollo y las patatas fritas no hablaré. La ensalada era comestible, de patata. También compre unas galletas de jalea de lila cubiertas por chocolate y un espantoso zumo de manzana con agua mineral y MENTA! Horror máximo que burbujeaba en mi boca. Tenía hambre y sed, no sé leer polaco y me deje llevar por lo que parecía más apetecible.

Debo decir, que dí muchas vueltas para llegar a ese supermercado. La primera vez que pasé por ahí, en mi primera incursión a el centro de Poznan, pasé mucho miedo, eran las 2300, la calle vacía, neones ilegibles que anunciaban pubs en patios interiores, envueltos por el silencio más rotundo. Y tiendas de vestidos de novias, muchas tiendas de vestidos de novias, más de 10 por lo menos.

Huyendo del mal rollo que me daba esa calle (al final fue una paranoia mía) y sin tener muy claro a donde dirigirme, terminé en un parque completamente oscuro y sospechoso, peor donde un par de personas paseaban a sus perros. No me pregunten por qué pero eso me dio confianza, ésta claro que nadie pasea a su perro en el barrio más inseguro de la ciudad ¿no?

En lo oscuro de la noche escuché su voz. Era él, el único, Humprey, cariño. En medio del bosque, entre arbustos y ramas, flotaban fotogramas de Casablanca traducidos al polaco, detrás, decenas de personas con cervezas y mantitas, y un fabuloso proyector de 35 mm. cuyo ruido se volvía parte de la experiencia. La gente abucheaba al operador cuando el fotograma se atoraba, y aplaudía de emoción con cada frase legendaria. Ví la película con ellos.

Después de la película fue cuando mi incursión al centro de Poznan tomó otro tono. Todo aquello que parecía potencialmente peligroso se volvía encantador y exótico. Solo en un momento sudé frío; cuando al girar la esquina de una de las calles principales me encontré de frente con un coche rojo deportivo (uno rápido, muy rápido, no se que coche era), que coleaba y quemaba neumáticos mientras aceleraba para salir de la curva y parecía dirigirse justo hacia mí, al final corrigió y salió por la avenida principal, estúpidamente rápido.

El centro de Poznan es un encantadora maqueta de cuento hadas y potajes. Es como si lo hubiesen construído a partir de un cuadro de Rosseau (escriba aquí su pintor naïve favorito) o de un libro infantil de pasta dura. En Polonia son católicos, tanto como en cualquier otro país donde el catolicísimo sea la religión mayoritaria. Las iglesias aparecen a cada paso que das y algunas me recordaron mucho a las de Cholula (Puebla, México). Al parecer las casas de Dios no abren por la noche, lo cual me parece muy poco apropiado para quien no pueda dormir y decida hacer una plegaria nocturna.

Tenía hambre y sed, y me dolía la espalda de cargar el ordenador. Era hora de hacer una pausa. La comida rápida y los bares del centro no me llamaron a entrar. Entonces el SUPERMERCADO 24 horas apareció frente a mí. “Es lo que hubiese hecho un local” pensé. Ensalada, galletas, zumo de manzana. No tienen tenedor. ¡ Qué asco, el zumo tiene menta! Necesito un tenedor. Ahora tengo frente a mí una pieza de KURZKAK que no comeré.

(para my dear friend: Andrés Trigo).


Going East: nos vamos para Georgia

Me deje el cepillo de dientes en casa. Me di cuenta justo antes de salir, pero no iba a regresar por el, no me daba tiempo ni me valía la pena.
Aeropuerto, check in, tengo hambre,
-su vuelo era para ayer señorita- y entonces todo deja de fluir y piensas lo peor: no voy a poder a ir. Un frío escalofrío recorre mi espalda. El visado, el seguro…lo había hecho todo y también había hecho esta máxima cagada suprema.
Pero con dinero baila el perro y después de una multa todo arreglado.
Saltemonos Istambul donde casi perdemos el vuelo. Saltemonos también la conversación con el matemático georgiano que hace turbinas, que vivió en Cuba y al que no le gustan los alemanes. Tbilsi 4 a.m.
Vayamos directamente al viaje de 4 horas en una camioneta helada por las montañas que separan Georgia con Turquía y donde el gas corre por tuberías amarillas que dibujan el paisaje cual cuadro de Mondrian.
Conforme sube el sol subimos la montaña. Nos cruzamos con un tren eléctrico que parece de juguete. Campos de refugiados y un camión de película soviética en una gasolinera iluminada de neón.
Por fin en Bakuriani (destino final) nuestra Posada promete buena comida ( y cumplió).
El chofer que se dormía mientras conducía se vuelve ipso facto a la capital, esperemos que llegue con bien.
Un perro tumbado al sol y un cachorrito que le imita.
El blanco de la nieve deslumbra.
Yo estoy en la cama, y me acabo de acordar que no traigo cepillo de dientes.
Son las 10 am y me voy a dormir.
Bienvenidos a Georgia!


Loud/clear & drunked

Con la excusa de la cuenta reseteada deje de pensar en los números rojos en los que se encontraba sumergida. El déficit de confianza, de fuerza y motivación había llegado ya a un máximo historico. Aunque sabemos que sigue ahí, simplemente el pensar que se inicia un nuevo periodo en la cuenta cíclica del tiempo da la sensación de oportunidad. no se trata de intentar empezar de nuevo al son de lo que la culpa del anyo anterior nos dicte como correcto, en mi caso, es permitirme borrar la culpa acumulada. Poder restarle importancia a los fallos del pasado, dejar de arrastrar las (pseudo)consecuencias y asumir las responsabilidades que todavía no existen. embrace them as a gift and not as a sorrow. este anyo no quiero cumplir por obligación y en mi consciencia este anyo no cuenta, es de chocolate. nada de lo que haga va a marcar mi futuro permanentemente, solo tendrá efecto y relevancia en la medida de mi deseo de éxito o frustración victimizada. Nada cuenta todo vale, la escala de mis posibles errores en relación a mi entorno, son tan absurdmente bajos que vale la pena arriesgarse.


de volver a empezar.

Mi abuela deshizo y rehizo un mismo suéter/jersey de estambre varias veces durante varios años, siempre con el mismo estambre. Nadie sabe por qué. Suponemos que se equivocaba, o no acababa de gustarle lo que había hecho.  Cuando lo deshacía tenía que pasar por todo el trabajo que ya había hecho, repasar con la mano el estambre y ver como esa manga se iba al lugar que habita lo ausente. Hace menos de un mes lo logró terminar.

Yo hice cuentas. Cuatro años desde mi último blog, que en realidad era una primitiva versión del wall/muro de facebook. A través de  él mantenía informados a mis amigos de los pormenores de mi vida al otro lado del mar. Hace tres años deje de postear cosas. Mis amigas me dejaron de leer, o yo deje de encontrar mi vida lo suficientemente interesante como para seguir compartiéndola. Bendita sean las redes sociales que nos evitan pensar que la lejanía hace que nos nuestros amigos nos encuentren menos interesantes.

Ahora que tengo facebook lo utilizó para postear cosas que me gustan a mí. A unos cuantos también les interesa. O por lo menos les hace gracia [thank you like button!]. Pero he pensado que tal vez a algunos de mis amigos les resulte igual de molesto recibir mis links con webcomics de dinosaurios como a mí  sus galletas de la fortuna y frases de Paulo Coelho. I want to share it, but not with everybody.

Y como me rehuso a hacer una purga en mis amigos de facebook, a partir de la teoría de que es el catálogo de personajes más accesible que tengo; abrí éste blog.  BLOG, no microblog, que para eso ya me abrí un twitter [hoy mismo cabe resaltar]. Creo que también hay cosas que tengo que empezar a decir, outloud. El timbre de la consciencia empieza a ser molesto, y cuando hablo no lo escucho. I’m opening up big time.

A la salud de Doogie Howser, M.D. Por culpa suya decidí escribir en floppies de 3.5 pulgadas que ahora no puedo leer. De lo contrario mi opening post habría tenido más gracia [que grande sería ver cual fue mi primer post a los 11 años].  Neil Patrick Harris ahora representa a un millonario ávido de mujeres y espera un hijo con su novio David Burtka. It’s been a while.

Creo que como mi abuela, estoy deshaciendo, todavía no sé que es lo que no me gusto. Me vuelvo para empezar, a ver si ésta vez termino.